Infografía: Citas bibliográficas para torpes

En ciencia ninguna idea surge de la nada. Toda idea se basa en mayor o menor medida en lo que otros autores hicieron en el pasado. Por esta razón, es importante reconocer su labor, sin ellos probablemente nuestra investigación nunca se hubiera podido llevar a cabo. Para hacer alusión a sus trabajos hacemos uso de las citas bibliográficas, un aspecto que todavía a día de hoy, a muchos estudiantes y profesionales les cuesta entender. En este artículo e infografía te explicaré todo lo que tienes que saber sobre citas bibliográficas para que a partir de ahora no te quepa la menor duda sobre cómo, cuándo y por qué citar, y puedas centrarte en lo que realmente importa, en crear estudios que dejen huella.

citas bibliográficas

¿Por qué referenciar?

Personalmente y siendote sincero, considero que el ámbito de las citas bibliográficas es una de las partes menos atractivas y motivante de la investigación científica. Mucho formalismo, normativas, detallismo… Es un campo complejo y quizás por ello, muchas veces no le prestamos la atención que debiera. Sin embargo, no por estos motivos deja de tener importancia. Existen muchas razones por las que deberíamos aprender a citar adecuadamente. Algunas de ellas son las que te indico a continuación:

  • Para evidenciar las fortalezas y debilidades de tus argumentos: En primer lugar, las citas bibliográficas tienen su importancia a la hora de argumentar correctamente. Cuando realizas un trabajo de investigación tienes que procurar que todas tus opiniones, aseveraciones y puntos de vista, tanto a favor como en contra de otros autores, estén respaldadas por datos procedentes de fuentes válidas y que, en la medida de lo posible, hayan utilizado el método científico. De esta manera, cuando en un futuro un investigador lea tu estudio podrá saber y replicar la secuencia de pensamiento que has utilizado y averiguar si la conclusiones a las que has llegado a partir de una determinada información, son correctas.
  • Para demostrar que conoces el campo y que te has tomado en serio la investigación: La segunda razón por la que deberíamos incluir citas bibliográficas en nuestros trabajos, es para demostrar que nos hemos informado, que hemos revisado los estudios más relevantes sobre la cuestión y que en definitiva, sabemos de lo que hablamos. Cuando presentas tu trabajo ante un tribunal, un profesor o bien una editorial científica para su publicación, todos estas variables son evaluadas y podrían determinar totalmente que tu investigación sea aceptada o rechazada. Si no conoces bien tu campo de estudio puedes incurrir en errores metodológicos que de otra manera se hubieran podido evitar.
  • Para reconocer el trabajo de otras personas que han hecho posible tu estudio: Tal como se comentó en la introducción y como ya decía Newton en el siglo XVII “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes“. Todas tus ideas se apoyan en otras y por ello, parte del mérito de tus descubrimientos pertenece también a otros autores. Realizar citas bibliográficas hacia sus trabajos es lo mínimo que se puede hacer para reconocer sus contribuciones.
  • Para ayudar a otros investigadores a encontrar más información sobre la materia: Cuando comenzamos a realizar una revisión bibliográfica para dar respuesta a una pregunta, muchas veces nos encontramos con que no hallamos información útil de forma directa.  A veces, tenemos que rebuscar entre las referencias de unos pocos documentos para encontrar información que podamos utilizar. Realizar citas bibliográficas a trabajos relevantes que hayamos utilizado, puede ser una buena forma de ayudar a futuros investigadores a encontrar más fácilmente información sobre la que comenzar sus investigaciones.
  • Para evitar el plagio y malas prácticas académicas: No citar es igual a plagio. Y un plagio es, en muchas ocasiones, igual a delito. Realizar citas bibliográficas hacia los trabajos que has empleado te evitará muchos problemas tanto en el ámbito académico como con la justicia.

Aclarando conceptos sobre citas bibliográficas

Existen tres conceptos sobre la citación bibliográfica que muchas personas utilizan indistintamente, sin embargo, presentan diferencias que pueden hacer que incurramos en errores a la hora de tratar en profundidad este tema. Antes de explicarte paso a paso cómo y cuándo debes realizar una cita bibliográfica, considero necesario que los tengas claros:

Citas bibliográficas: Es una transcripción de una idea procedente de otro trabajo. Las citas bibliográficas se incluyen en el interior de un texto y se indican dependiendo del estilo bibliográfico elegido, o bien con un número de referencia hacia la fuente original que puede ser consultada al final del documento (ej. estilo Vancouver), o con el apellido del autor y el año de publicación del material al que se hace referencia (ej. estilo APA).

Referencias: Es el listado de datos que permite identificar y encontrar todas las fuentes a las que se cita en el interior del texto. Se suelen hallar en las últimas secciones de un documento científico. El estilo bibliográfico elegido determinará si se deben incluir estas y/o la bibliografía.

Bibliografía: Es el listado de datos que permite identificar y encontrar todas las fuentes que se han consultado (ya estén citadas en el texto o no) para realizar la investigación. Al igual que las referencias, se suele encontrar en las últimas secciones de un documento de carácter científico.

Para identificar la diferencia entre cita y referencia bibliográfica puede serte útil este ejemplo ajustado al estilo Vancouver y obtenido de la página del instituto de tecnología de Melbourne:

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 ¿Cuándo y cómo realizar citas bibliográficas?

Averiguar cuándo y cómo realizar correctamente citas bibliográficas es muchas veces fruto de la experiencia. En ocasiones, también es una práctica muy subjetiva. No todos los autores consideran que se debe citar ante una misma situación. A pesar de esto, es un tema con el que hay que andarse con mucho tiento como ya hemos visto en anteriores artículos, pues puedes estar cometiendo plagio aún sin saberlo.

Para los que están comenzando a realizar sus primeros trabajos de investigación y no tienen todavía las habilidades necesarias para evaluar correctamente situaciones de este tipo, tener que realizar citas bibliográficas puede ser algo tan agobiante que acabe con su curiosidad y motivación por investigar.

Hace tiempo, buscando información con la que dar una solución general a este problema, encontré una fantástica infografía en forma de diagrama de flujo realizada por Aurélie en su blog How to Do a Literature Review (que recomiendo a todos visitar).

Esta infografía era perfecta para mis intereses, sus únicos inconvenientes eran que no estaba traducida al castellano y no daba solución a una de las grandes dudas de los que recién comienzan en la investigación, las citas secundarias o indirectas.

Por esta razón y gracias al feedback de Juana Mª González, Ana León y Mercedes Peñalba autoras del libro “Cómo escribir un Trabajo de Fin de Grado” (Un imprescindible para estudiantes), Azucena Santillán del blog Enfermería Basada en la Evidencia (Esencial para sanitarios) y Amaia Lasa, profesora de la UNED a las que desde aquí les envío nuevamente mis agradecimientos; decidí crear una versión mejorada de esta infografía en castellano que puedes visualizar a continuación.

Te recomiendo que no te vayas del blog nada más verla porque posteriormente, encontrarás una explicación paso a paso del diagrama de flujo empleado que conseguirá aclarar definitivamente todas las dudas que te pudieran quedar.

Inserta esta infografía en tu página (copia este código):

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Inserta esta infografía en tu página (copia este código):

Cuando tienes dudas acerca de si realizar o no una cita bibliográfica hacia cierta información, lo primero que te debes preguntar es si ese conocimiento es relevante y puede contribuir de forma útil al desarrollo y comprensión de tu investigación. Si esto no es así, no tendría ningún sentido citarla pues lo único que conseguirías sería generar ruido sobre la información realmente importante y sobre la percepción externa de calidad de tu investigación. No todas las veces es bueno irse por las ramas.

La segunda pregunta que te debes hacer una vez has averiguado que la información es relevante para tu estudio, es si es o no una idea original tuya. Dicho en otras palabras, ¿Podrías atribuirte todo el mérito de esta idea o interpretación? (obviamente deberías citar también la información en la que te basas).

En el caso de que tu respuesta sea afirmativa, deberás asegurarte de que no la hayas visto antes reflejada en otro lugar. Desde el mundo psicológico de las personas y dada la velocidad de nuestro aparato mental, muchas veces es difícil determinar si una inferencia (una deducción o inducción) realizada en base a una información la hemos hecho nosotros, o por el contrario la hemos obtenido de otro lugar y simplemente no nos acordamos de ello. Es importante que revises tus fuentes pues sin ser consciente de ello, podrías estar realizando una conducta académicamente incorrecta

Si una vez comprobado tu material tienes totalmente claro que esa idea te pertenece, debes saber que no la tienes que citar con excepción de si ya la has publicado en otro trabajo, en cuyo caso deberás citarlo como harías con el trabajo de cualquier otro autor. De no hacerlo incurrirías en el autoplagio.

Si la información que pretendes citar no es originalmente tuya, la siguiente pregunta a hacerse es: ¿Se podría considerar conocimiento general dentro de mi campo de estudio? Obviamente toda idea tiene un creador; sin embargo, muchas veces este conocimiento está tan instaurado y generalizado dentro de un campo que cualquier profesional sabría decirte sin lugar a dudas de quién procede. Al contrario, también puede ocurrir que no se sepa la procedencia de cierta información por estar muy popularizada. En este último caso, deberías de tratar de encontrar la fuente original, pero si te es imposible podrías citar y enunciar algo como “En palabras de el autor X se podría considerar…” entendiéndose autor X como la fuente secundaria de donde has recogido la información.

Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa queda en tu mano la decisión de citarla o no, aunque no sería estrictamente necesario. Ahora bien, si no tienes clara la respuesta, lo mejor que puedes hacer es citarla para evitar problemas y adicionalmente preguntarle a un compañero, colega o superior si en base a su experiencia esta información podría considerarse conocimiento general dentro de tu campo de estudio. De esta manera, para otra vez ya conocerás la respuesta y podrás crear documentos más sintéticos. En el caso de que la respuesta a esta pregunta sea negativa, entonces la idea que pretendes citar no es lo suficientemente conocida y su autoría es fácilmente reconocible.

A partir de aquí existen dos posibilidades: la primera es que hayas encontrado la información en un documento y sea una contribución original de su autor; la segunda, que la hayas encontrado en un documento pero el autor la haya obtenido a su vez de otro trabajo, en cuyo caso aparecerá una cita junto a la información (Como suele ocurrir en las introducciones y estados del arte).

En el caso de que no aparezca citado ningún autor y la información a citar sea una contribución original del creador del texto que estás consultando, te irás directamente a la última pregunta “¿Usarás sus palabras exactas?”. Por contra, si en referencia a una idea, el autor de un trabajo cita a otro entrarás en una nueva dicotomía: “¿Hace el autor que cita alguna contribución original y relevante en base a la información de la fuente primaria?”.

Lo que pretende conseguir esta última cuestión es averiguar si el autor que está haciendo referencia a otro trabajo, le ha dado una vuelta de tuerca y hecho una interpretación única en base a la información que referencia o por el contrario, simplemente se limita a exponer la información reflejada en otro trabajo por el mero hecho de informar y apoyar con datos sus argumentos.

En el primer caso, es decir, si el autor del que obtenemos el conocimiento realiza una interpretación única de la información obtenida a través de una fuente primaria y nos es útil para nuestra investigación, deberemos hacerle referencia. Asimismo, si consideramos que referenciar a la fuente original puede ser relevante para ayudar a nuestros lectores, deberíamos hacerlo. Como científicos hay que lidiar siempre entre ser sintético y exhaustivo, por lo que este aspecto queda muchas veces sujeto a la subjetividad personal. ¿Si un autor hace una simple interpretación del “Origen de las especies” tendría sentido citar todavía a Darwin? Pues depende de las condiciones y del valor que constituya esta referencia para tu trabajo. De otra forma, la fuente secundaria de la que obtienes información también puede estar malinterpretando los datos de la fuente primaria por lo que en ocasiones puede ser interesante acudir a la fuente original para contrastar y asegurar la validez de nuestros argumentos. De la misma forma, esta decisión también depende de la interpretación del autor y de su experiencia para detectar limitaciones en este sentido. Desgraciadamente, no hay recetas únicas en este paso.

Si la respuesta a la pregunta “¿Hace el autor que cita alguna contribución original y relevante en base a la información de la fuente primaria?” es negativa, esto quiere decir que simplemente se ha limitado a utilizar información de otros autores para apoyar sus argumentos sin interpretarlos. En el caso de que la información que te interesase citar fuese de este tipo, deberías acudir siempre a la fuente original comprobar que sea válida y citar a esta y no la fuente secundaria en el caso de que te interese (de la misma manera que no citas a Google cada vez que haces una búsqueda bibliográfica).

Al contrario de lo que muchos profesionales y estudiantes piensan y hacen, no se puede utilizar simplemente la información de la fuente secundaria e incluirla en tu trabajo. ¿Por qué razón? La principal razón es que esta información puede no ser correcta.

Si incluyes información que es incorrecta o inválida en tu trabajo lo que conseguirás, en primer lugar, es dañar las investigaciones de futuros investigadores y en segundo lugar, rebajar completamente la calidad de tu investigación. Recuerda que tú eres el único responsable de lo que contengan tus documentos por lo que es esencial contrastar la información que en ellos reflejas. Si cuando eras pequeño alguna vez jugaste al teléfono descompuesto o escacharrado, probablemente entiendas este mecanismo, conforme se repite una realidad esta se vuelve indistinguible de lo que alguna vez fue en su origen. Solo hay una excepción a esta cuestión que ocurre cuando no es posible acceder por alguna razón y tras poner todo tu empeño en ello a la fuente original. En este caso, deberías realizar una cita secundaria o indirecta de la forma en que te indique el estilo bibliográfico adoptado.

Finalmente y como última pregunta del diagrama de flujo, deberás decidir si te interesa citar textualmente o parafrasear a los creadores de la idea. En ambos casos, deberás hacer referencia a sus trabajos y ajustar las citas bibliográficas, referencias y bibliografía al estilo elegido o exigido (APA, Vancouver, MLA, Chicago…).

Las tres grandes reglas de las citas bibliográficas

Como habrás podido comprobar, realizar correctamente citas bibliográficas es todo un arte. De hecho, cuando empiezas a trabajar en este campo puedes volverte loco con tantas variables. Por ello y como síntesis de este artículo, te propongo tres reglas básicas que deberás tener siempre en cuenta a la hora de realizar citas bibliográficas y que, de seguirlas, te evitarán muchos problemas en el futuro.

  • Solo se cita lo que se lee: Nunca incluyas información en tu trabajo que no hayas podido revisar íntegramente. No utilices información procedente de fuentes secundarias a menos que realicen una contribución única en base a la información de la fuente primaria. Acude siempre a la fuente original y comprueba que la información sea válida pues podrías transmitir inconscientemente errores que perjudiquen a otros científicos y a tu investigación.
  • Prioridad a las fuentes académicas: Siempre que puedas da prioridad a las fuentes de origen académico. La información procedente de estas está contrastada y generalmente es evaluada por un grupo de expertos antes de su publicación.
  • Ante la duda cita: Más vale ser pecador por exceso que pecador por defecto. Cita cualquier documento que utilices sea cual sea su origen (Vídeos, audios, guías clínicas, conversaciones..). Si no citas estarás cometiendo un plagio, si citas de forma inadecuada lo peor que te puede pasar es que cometas una conducta académicamente incorrecta no tan grave como la primera. Por esta razón, ante la duda cita.

¿Hablamos?

En este artículo, hemos visto las principales razones por las que deberíamos citar nuestras fuentes, el diagrama de flujo para realizar correctamente citas bibliográficas y las reglas básicas del referenciado bibliográfico. Es un campo complejo con una elevada curva de aprendizaje. Si estás empezando, tan solo decirte que existe vida más allá de las citas bibliográficas y que la investigación es mucho más que eso. No te desanimes, la práctica hace al maestro pero recuerda siempre que como dijo Newton “Si hemos podido ver más allá, ha sido porque hemos subido a hombros de gigantes”.

Espero que esta infografía te sirva para aclarar las principales dudas presentes a la hora de realizar citas bibliográficas. No temas en dejar tu comentario y preguntar cualquier cuestión. Trataré de solucionarla en la medida de mis posibilidades. Mientras tanto, seré yo el que te haga algunas preguntas: ¿Qué dudas sueles tener a la hora de citar? ¿En qué aspectos de la citación bibliográfica te ves más limitado? ¿Cuáles son tus principales temores?