El recurso nº1 para no volverte loco al buscar artículos científicos

Bonus Exclusivo: Descarga ya mismo la herramienta que te permitirá tener el control absoluto de tus búsquedas bibliográficas.

Cuando comienzas a hacer búsquedas de documentación científica por primera vez, estas más perdido que un pulpo en un garaje.

No sabes dónde buscar información, cómo filtrarla, cómo decidir si algo es o no relevante…

En la mayoría de los casos, esto se debe a la falta de una estrategia en la que se especifique qué debes hacer, cómo lo debes hacer y por qué lo debes hacer.

En verdad, crear una estrategia sistematizada paso a paso no es cosa de un día, requiere tiempo de aprendizaje.

Pero si quieres ser productivo a la hora de realizar búsquedas bibliográficas, tarde o temprano es esencial tener una por escrito.

La razón principal es que contar con un plan documentado te hace más consciente de los procesos esenciales que debes llevar a cabo, de los fallos cometidos, de las posibles mejoras, y te ahorrará tener que pasar una y otra vez por los mismos obstáculos y decisiones.

Recuerda que:

Poco a poco, podrás ir mejorándola y hacerla cada día más eficiente para obtener mejores resultados de búsqueda con menor esfuerzo.

En este artículo, te quiero enseñar la herramienta nº1 sobre la que se deberían asentar todas las estrategias de búsqueda bibliográfica.

La brújula que te permitirá ser consciente en todo momento de tu situación y que te indicará dónde has estado, dónde estás y adónde debes dirigirte.

Hoy conocerás el recurso definitivo que evitará que te vuelvas loco al manejar tanta información y que sentará el mejor precedente para que puedas crear tu propia estrategia de búsqueda bibliográfica.

buscar articulos cientificos

Poniéndonos en situación…

Esto es lo que suele ocurrir.

Abres Google Scholar o cualquier base de datos para la búsqueda de artículos científicos.

Piensas en unas cuantas palabras clave que estén relacionadas con aquello que quieres encontrar.

Comienzas a probar. Introduces la primera en el buscador.

Hallas algunos resultados interesantes pero te das cuenta de que hay demasiada información.

Intentas ser más específico. Esta vez introduces varias palabras clave para reducir la cantidad de resultados.

Ahora todo es más manejable.

Repites el proceso con otros descriptores y combinaciones. Parece que estás avanzando.

Al final te acabas aburriendo, pasas a otras cosas y te distraes.

Cuando vuelves a la tarea comienzas a teclear de nuevo palabras clave en el buscador.

Una y otra vez encuentras los mismos resultados. ¿Pero qué es lo que pasa ahora?

A veces te llegas a preguntar ¿Pero esto no lo había buscado ya?

Ahora parece que estás andando en círculos.

circulosbusquedasbibliograficas

La causa…

Este es un problema muy común entre todo aquel que comienza a realizar búsquedas de documentación científica por primera vez.

Hasta el momento, no he conocido a nadie que no sufriese en algún momento de su carrera como investigador dolores de cabeza con sus primeras búsquedas bibliográficas.

Tal vez me equivoque, pero buscar en círculos y recorrer miles de veces el mismo camino es quizás la resistencia más común entre estudiantes y jóvenes científicos.

Hasta hace poco yo también lo sufrí.

En mi opinión, en la mayoría de las ocasiones los problemas con las búsquedas bibliográficas se deben fundamentalmente a falta de orden.

El vivo ejemplo es este caso que te he expuesto, donde el principal limitante ha sido que no hemos planificado correctamente nuestro trabajo.

Concretamente no hemos registrado lo que hemos hecho en nuestras anteriores consultas.

De tal manera que, cuando retomamos la actividad tras un periodo de descanso o inactividad no nos acordamos ni de las búsquedas realizadas, ni de las palabras clave empleadas, ni de las miles de combinaciones que hemos utilizado a la hora de consultar las distintas bases de datos.

Creeme, confiar en tu memoria no es adecuado para esta tarea.

¿Cómo responder ante este obstáculo?

La solución para todo este tipo de problemas que surgen al realizar búsquedas documentales ya te la podrás imaginar.

Apunta todo lo que haces.

Ten un historial de descriptores o palabras clave. 

Un listado donde vayas anotando cada vez realices una consulta datos relevantes sobre esta que te ayuden a llevar el control de tu trabajo.

Personalmente y para registrar mis búsquedas bibliográficas, utilizo una hoja de cálculo como la que sigue:

historico-palabras-clave

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Como puedes observar he creado una columna por cada campo: fecha, etiquetas, puntuación, palabras clave…

He probado muchos y estos fueron los indicadores que mejores resultados me han dado hasta el momento.

No obstante, cada persona es un mundo y rara es la vez en que existen recetas universales.

Siéntete libre de modificarlos y de compartir en los comentarios de más abajo tus experiencias.

Veamos ahora en que consisten:

Fecha de consulta:
En primer lugar, considero clave anotar la fecha en la que realizamos la consulta para una determinada combinación de descriptores.

 

Conociéndola podremos saber cómo ha sido nuestro rendimiento en el pasado tanto cuantitativa como cualitativamente, cómo es actualmente y cómo podemos mejorarlo en el futuro.

La forma más básica y útil de comprobar nuestra evolución y eficacia a la hora de realizar búsquedas bibliográficas es crear parámetros tomando como base criterios de temporalidad.

Por ello, anotar las fechas es cuanto menos imprescindible.

fechashistoricodedescriptores

Etiquetas:
No confundir etiquetas con palabras clave.

Las etiquetas no son otra cosa que categorías bajo las que agrupamos un conjunto de palabras clave, descriptores o combinaciones que comparten una característica en común.

Estos conjuntos son muy subjetivos y no hay una única forma de crearlos, ya que dependerán de la cualidad común que tomemos como referencia. No obstante, son muy útiles a la hora de filtrar y analizar la información.

Personalmente, me gusta clasificar las búsquedas de las distintas palabras clave en torno a los apartados en los que se puede descomponer un determinado trabajo.

Por ejemplo, la “historia de X”, “definición de Y”, “etiología de Z”, “limitaciones metodológicas”…

En cada una de estas categorías puede encajarse información muy dispar. De esta manera, consigo saber rápidamente y sin tener que analizar de forma exhaustiva todas las consultas realizadas, en qué medida estoy alcanzando el punto de saturación de información por cada sección de un documento científico.

Asimismo, consigo evaluar con mayor facilidad aquellos aspectos en los que es más relevante centrarse en cada momento a la hora de hacer avanzar un trabajo.

Puntuación:
Es muy interesante asignar una puntuación o nota a nuestras búsquedas bibliográficas.

Con ello, conseguiremos analizar a golpe de vista los resultados de nuestro trabajo en cada consulta, y averiguar en qué aspectos debemos profundizar con mayor o menor intensidad.

Estas calificaciones pueden tomar como base criterios únicos de evaluación, como la calidad de los resultados hallados o la cantidad de información encontrada; o bien, criterios creados en base a la ponderación media de las calificaciones obtenidas en varios indicadores por separado.

Por ejemplo, podríamos evaluar por separado de 1-3 la calidad de los resultados encontrados y la cantidad de información hallada en cada consulta, para luego realizar una media de estos dos indicadores y dar con una nota global que pudieramos usar como referencia para evaluar nuestra eficacia de búsqueda:

Puntuación global = (Calidad de resultados (1-3) + Cantidad de resultados (1-3)) /2

Palabras clave:

Adicionalmente registraremos de forma individual los descriptores explorados.

Así, si posteriormente queremos examinar nuestra evolución, podemos filtrar y ordenar más fácilmente nuestro trabajo en base a estos.

registrapalabrasclave

Palabras clave y operadores booleanos:
Las palabras clave no son lo único que hay que registrar.

También hay que tener constancia de las combinaciones realizadas con ellas mediante los operadores booleanos.

Son tantas las composiciones posibles que la mayoría de las veces, si uno no es ordenado en este proceso, estará andando en círculos una y otra vez.

Normalmente es lo que suele ocurrir cuando comienzas a buscar información por primera vez.

Empiezas a utilizar operadores para reducir o aumentar la cantidad de resultados y al final, tras probar miles de combinaciones, no sabes ni lo que has hecho ni lo que ya has revisado.

Mi consejo es, registra las palabras clave + los operadores booleanos utilizados en cada búsqueda.

Aunque quizás te lleve un poco más de tiempo en cada consulta, es una inversión al futuro que te evitará muchos problemas en tu productividad cuando ya hayas utilizado cientos de combinaciones.

Filtros aplicados:
Para optimizar los resultados de nuestras búsquedas no solo utilizaremos los operadores booleanos, también emplearemos los denominados filtros de información.

Estos últimos están determinados por la base de datos que utilicemos.

Así Google Scholar nos permitirá utilizar unos, mientras que Pubmed, WOS, Scopus o EBSCOhost pueden ofrecernos otras alternativas.

Por ejemplo, podremos ordenar los resultados por fecha, número de citas, según su relevancia, por intervalos…

Sea como sea es esencial listar aquellos de los que hagamos uso.

Las razones son las mismas que aquellas expuestas para los operadores booleanos.

Cuando hayas realizado unas cuantas consultas de palabras clave en los motores de búsqueda ni te acordarás de la cantidad de combinaciones que has hecho.

Si continuas el proceso sin anotar aquellos filtros, operadores y palabras clave que has utilizado, estarás perdiendo un tiempo valioso para tu investigación. Muy probablemente acabarás recorriendo una y otra vez el mismo camino.

operadoresbooleanosyfiltros

Base de datos:
En una búsqueda de documentación científica rara vez se consulta una única base de datos.

Por lo general, llegas a estudiar unas cuantas relacionadas con la materia de investigación.

A mi me gusta mucho Google Scholar, sin embargo, en gran cantidad de ocasiones no me basta con revisar en esta y debo de dirigirme a otras más especializadas.

Dado que es muy probable que utilicemos las mismas combinaciones de palabras clave en todas ellas a la hora de buscar información, es adecuado anotar qué hemos realizado individualmente en cada una de ellas.

Cantidad de resultados:
El número de resultados obtenidos en cada consulta es otro de los indicadores que nos permitirá saber hasta que punto estamos realizando correctamente nuestras búsquedas bibliográficas.

Obtener muchos resultados en nuestras consultas si bien puede ser indicativo de que estamos ante un problema relevante que merece la pena ser resuelto, también puede serlo de que no estamos filtrando adecuadamente la información.

Es verdad, que yo soy partidario de comenzar con búsquedas bibliográficas de carácter general que nos permitan obtener una visión general de la situación.

No obstante, no me quedo ahí y una vez conozco más o menos aquello que puede ser interesante dentro del aspecto que esté estudiando, poco a poco voy haciendo cada vez más específicas mis consultas utilizando para ello combinaciones de dos o mas descriptores (también llamadas palabras clave de larga cola), filtros de información y operadores booleanos.

Siguiendo esta secuencia consigues:

  1. Hacer más manejables tus consultas (y menos aburridas ya que vas de poco en poco y no te desmoralizas).
  2. Te aseguras de que no pierdes información relevante a medida que avanzas.
  3. Obtienes resultados de mucha más calidad que si utilizases meramente búsquedas de caracter general.
  4. Eres más consciente de aquella información que falta para poder desarrollar y completar tu trabajo.
Última página y último resultado explorado:

Muchas veces tenemos que interrumpir nuestras búsquedas bibliográficas por cualquier tipo de razón: alguien llama nuestra atención, nos entra una llamada, tenemos una cita, estamos cansados…

Así, ocasionalmente debemos dejar a medias nuestras consultas aunque no sea lo más adecuado.

Para estos casos siempre me ha gustado registrar en que sitio me he quedado para poder retomar desde ese punto más fácilmente mi trabajo.

De esta manera, no tendremos que realizar dos veces la misma labor.

El objetivo de estas dos casillas es simplemente este, señalar en que punto hemos dejado en cada ocasión nuestra búsqueda bibliográfica.

Por un lado, indicaremos el nº de la página en la que quedamos tras realizar una consulta a un motor de búsqueda (si hay varias, obviamente).

Por otro, señalaremos el último resultado que hemos evaluado para nuestra investigación.

anotarparamastarde

¿Hablamos?

La conclusión de este artículo es que toda búsqueda bibliográfica puede ser llevadera si eres ordenado en el proceso.

Anota todas las consultas que realices en los motores de búsqueda.

Para ello, puedes utilizar la herramienta que te dejo más abajo o crear la tuya propia.

Tan solo debes registrar aquellos parámetros que te he señalado.

Para mí, son los justos para lograr buenos resultados.

En serio.

Es cierto que al principio te va a costar. Primero, porque implica un proceso más rígido y adicional al método que utilizas actualmente y segundo, porque debes ir poco a poco internalizándolo hasta hacer de él un hábito.

A pesar de esto, confía en mí cuando te digo que es lo mejor que puedes hacer para mantener el control de la situación en tus búsquedas documentales y optimizar los puntos flacos en tu sistema de investigación.

Evitarás tropezar dos veces con la misma piedra, irás más rápido, sabrás en todo momento en qué debes centrarte, y conseguirás identificar con mayor facilidad aquellos procesos que te permiten obtener el 80% de los resultados con el 20% del esfuerzo.

Ahora quiero saber tu opinión. Escribe un comentario más abajo y respóndeme a estas preguntas: ¿Utilizas alguna herramienta para realizar tus búsquedas bibliográficas de forma ordenada? ¿Apuntas las palabras clave y combinaciones realizadas? ¿De qué manera gestionas la información obtenida en tus búsquedas?

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